Chachawarmi
en el corazón de invierno
el frío nos mueve hacia adentro
hacia nosotros
nos volvemos semilla que espera al calor de la tierra
quizás una promesa de primavera o verano,
un viaje por las tripas desgarradas
de una América profunda.
mientras sentimos ese calor
el calor de un bebé
en el aguayo de una chola
vemos toda la chachawarmi
desplegándose a nuestro alrededor
el agua y su cíclico volver a caer
evaporarse y volverse líquida
el caos que se presume humano
el orden que se plantea cosmos
es lírico ver el pasto blanco de rocío
una tiniebla en la madrugada
subir a la cima de la montaña para volver a caer en el desamparo más absoluto
redondear el saber por dónde menos se mide, por algo que pasa por otro lado
y así somos como luciérnagas
vamos alumbrándonos
difuminándonos
en la madrugada
jugando a que somos miles
cuando sólo somos dos en la cama
Camiones
Son
camiones que atraviesan la llanura
los
que se sienten de noche
desde
casa
silbando
por la ruta 6
rumbo
a Cañuelas
o
al puerto de Campana
a
cargar
o
a descargar
alguna
mercancía
imprescindible
para
la permanente expansión
de
lo posible
en
términos de apetitos
y
ambiciones
y
nosotros
a
la distancia
apenas
escuchamos los camiones.
Galgos
Viajando
en una moto de baja cilindrada
enjuto
entre las piernas
que
aprietan las costillas
y
la soga desvaída
que
sujeta y comanda
mirada
quebradiza
huesos
profundos
pellejo
vertebrado sobre un tanque de nafta
a
internarse en los desechos
va
el galgo de las barriadas
a
repasar paciente los confines
los
últimos sostenes de la pampa
a
intentar quitarle a la llanura
lo
que la llanura resguarda
una
liebre perdida entre las quintas
los
cementerios de lujo
los criaderos de pollos
los complejos exclusivos de calle perimetrada
va
presto a escudriñar los pajonales
el
galgo de las ranchadas
a
escrutar el fundamento de la vida
oculto en los arrabales de la mirada
retazos
mal zurcidos de una tierra
dividida
de antemano
que
fatiga y apresura
la orden cruda del amo
y
el galgo bravo corre
y
corre
sin
desánimo
buscando
la presa
que
remedie la mesa
con
la promesa sólida del plato
destreza
deportiva aguijoneada
por
los ojos que lo siguen
venturosos
tras
sus pasos
y
conminan el regreso esperanzados
materia
fustigada entre los dientes
justicia
desangrada entre las manos
galgos
fieles
compañeros
zancada
redentora de los necesitados.
Creatividad del Homo faber
Me estaba bañando y el Sarmiento volvió a darme letra. Me explico. Vivo a la vuelta de la estación de trenes, y esté en la habitación que esté, si escucho la potente bocina de las locomotoras no puedo dejar de calcular, por ejemplo: es el de las 15:47 rumbo a Mercedes que pasa 20 minutos tarde.
Pero ahora, en el ahora del baño, escucho una bocina especial: es la del maquinista que toca "ta tarara ta", como el del programa de Carlitos Balá, pero sin el griterío de los chicos que en el estudio del viejo Canal 7 y ante este estímulo del humorista, le respondían a coro "¡Balá!". Hacía rato que no escuchaba a este muchacho de la Fraternidad que tiene la grata cualidad de hacer su trabajo de una manera especial, por eso es reconocible aunque nunca lo haya visto. Y mientras seguía con el ejercicio de la esponja y el champú (la ducha es un lugar de silencio y reposo ideal para pensar, más aún si es de inmersión, lástima que no tengo ni tuve bañadera), decía que mientras seguía duchándome, me acordé de esa escena de Tiempos Modernos en donde Charlotte tiene que trabajar de sereno de un centro comercial, y cumple con sus recorridas no caminando sino sobre patines: a un trabajo rutinario, él le ponía la creatividad de hacerlo sobre ruedas y así volvía original lo que hubiese sido monótono y repetitivo.
Claro, Chaplin había leído a Marx y sabía que el trabajo, con su rutina implacable, aliena las mentes y oscurece los corazones. Y pensaba que este maquinista (nebulosos como suelen viajar, ocultos tras las cabinas enrejadas) estaba haciendo lo mismo: se diferenciaba de sus compañeros, y se volvía único, especial, gracias al solo ejercicio de tocar la bocina de su locomotora de una manera distinta, con esa musiquita que rompe la monotonía de la pampa férrea y que a mí me recuerda las tardes frente al televisor con Carlitos Balá que incitaba a los nenitos que tenían la suerte de verlo allí mismo, en el estudio, a responderle con un ensordecedor "¡Balá!".
Reunión (modelo para armar 2013)
Sobre Inland Empire de David Lynch
Tres hombres acribillan al acróbata demente. Lo dijeron ayer los diarios, salió hasta en la Capital. Un acróbata demente muerto por no ser santo inquisidor de la politización absurda. La ley espera dar su veredicto pero, tan atados a las leyes andan, que la soga es imposible no cortarse. Parece que los diarios encontraron vestigios del acróbata muerto, gritó que no se organizaran en la fiesta del plan quinquenal. Mientras los quinientos hombres convertían sus dedos en cajetas abiertas o hacían un fist fucking al aire. “La revolución será alegórica o no será” dijo David Lynch filmando Inland Empire. Ustedes succionarán sangre joven y dejarán que los triceps se vuelvan débiles. Ustedes, los que nada entienden de encarnar el virus, de vivir con la alita rota - la de Lemebel- llaman revolución a cualquier cosa. El acróbata demente fue cortajeado y ahora el futuro ya fue y llegó hace rato (y pasó y volvió a pasar tantas veces....). El cuenco de agua que este actor tenía en su casa si se quiere vaciar, se llena de nuevo. Tiempo espiral es el que nos depara en una sobreactuación de gestualidades que parecen razonables pero que para uno parece tan lejano. El pasado revival. “Nikki, una actriz casada, recibe una oferta para trabajar en una película, la cual sera dirigida por Kingsley. En ella tendrá como partenaire a Devon, con el que tendrá una aventura. Durante el rodaje se creará un clima extraño y onírico, y los actores empezarán a llamarse por el nombre de sus personajes, Susan y Billy, y la confusión se apoderará de sus vidas.” Esto dice el diario hablando de la muerte del acróbata demente, pero siempre se trata de otra cosa. "Todo porque forma parte de la iglesia evangelista de los cantautores muertos" gritarán los ateos religiosos y quizás tienen razón.
La aguja que la venda descose
En la última reunión de La
Calle de la Luna, surgió un pequeño debate alrededor de una invitación para
leer en un homenaje a Dardo Dorronzoro, herrero, poeta y militante lujanense
desaparecido por la última dictadura militar en Argentina. Nos preguntábamos si
valorábamos a Dardo por sus opciones de vida o por su obra literaria.
Coincidíamos en que, en general es lo
primero que da valor a lo segundo, pero que nos proponíamos leer su obra y
revisarla en términos estéticos y literarios. Ahora bien, la pregunta es la siguiente: ¿se
puede disociar lo primero de lo segundo? Yo creo que no. Nunca. Jamás. Es
imposible.
Como la vida, la literatura está llena de bellos caminos
coincidentes y esta semana me topé con otro escritor y poeta que viene a
reafirmar mi hipótesis: Camilo Blajaquis. Camilo en realidad se llama César
González, nació en la villa Carlos Gardel y pasó varios años de su corta vida
en institutos de menores con régimen cerrado y cárceles de adultos, luego de
cumplida su mayoría de edad. Y aquí surge otra pregunta: ¿qué es lo que hace
que hoy yo esté escribiendo sobre este pibe y no sobre los miles y miles que
han pasado por estas despreciables instituciones cerradas? Es que, de éstos
últimos hay interminables ensayos sociológicos, escritos sobre derechos
humanos, declaraciones internacionales incorporadas a la Constitución Nacional
y notas periodísticas. Pero Camilo es un poeta. En el 2010 editó su primer
libro de poemas, que ya va por su tercera edición: La venganza del cordero atado en Ediciones Continente.
A pesar de mi resistencia a equiparar la idea de crecimiento
con la de evolución, puede decirse que hay una evolución en la escritura de
este poeta, desde sus primeros escritos en el Instituto Agote hasta su salida
en libertad condicional, donde culmina el libro. Y esta génesis está vinculada
al caudal de libros que Camilo ha podido leer en sus años de encierro, su
acercamiento a poetas, novelistas, filósofos existencialistas y tantos otros,
que seguramente a mí, simple lectoescritora aficionada, me demorará muchos años
poder conocer. Camilo es ante todo un lector, un exquisito lector tumbero. ¿Y
por qué esta última adjetivación? Por lo
mismo del principio, porque la obra de este poeta, es indisociable de su
realidad de pibe nacido en una villa, perseguido por la policía aún antes de
cometer cualquier delito, juzgado por una sociedad que impone el consumo como
norma cultural por excelencia y les
ofrece cual espejos de colores a tantos corderos, un par de llantas nikes, una campera adidas
posta y un fierro de contracara.
Quiero destacar de la obra de Camilo la riqueza de recursos
poéticos utilizada ya en sus primeros poemas
en el Instituto Agote, como Siesta en el Agote (P.54)
“Abandono el hábito
innecesario de todos los días para masturbarme con la fragancia a revista que
tienen las estatuas de mujeres que viven dentro de mi pared”
…” cuatro botas se
fuman un cigarrillo mirando el encierro desde debajo de una baldosa”
La capacidad de conjugar la materialidad capitalista con una
sensibilidad que excede ampliamente lo que un sistema de producción puede
imponernos y que está marcada por una
rebeldía esperanzadora. En Simplemente
Sensaciones (p.82), escrito en el Penal de Ezeiza, aparecen las palabras fragmentadas, como la propia vida de Camilo,
enlazadas sólo a través del poder lúdico de la poesía:
“Nike, Adidas, Reebok
Chorros, rastreos,
violines
Traslado, cansancio,
dolor,
Sangre, rezo,
esperanza”…
Camilo también cuenta con una riquísima prosa poética y
descriptiva, de la que destaco Villas: La
Vida en un mundo aparte o así se vive apartado del mundo (p.49)
“Las madres que lloran
la muerte del hijo chorro en velorios propios y ajenos.
Más patadas que gambetas
en el campeonato de fútbol, los domingos a la tarde. El aire intoxicado por el
porro cortado que está vendiendo hoy la transa. Los evangelistas y sus gritos.
Los perros persiguiendo las motos.
El guiso salvador al
mediodía, el mismo guiso a la noche, lo que quede del guiso mañana”.
Y volviendo a las coincidencias en la literatura, luego de
leer un bello poema de Perlongher que nos ofreciera MEM en La Calle de la Luna, y de adentrarme en la musicalidad y
musculatura de las palabras que propone este escritor, me topé con Fantasma Imperceptible (p.43), escrito por
Camilo en el Sanchez Picado, ya muy cerquita de la libertad (valga esto también
para su escritura).
…“amnesia del síntoma
tus miedos absueltos
deambulan eternos
alumbra el alambre
astillan el llanto
hechizo del cuelgue
bendice mi agua”…
Para concluir, es destacable que Camilo en su obra, al igual
que muchos poetas, plantee qué es lo que debe hacer un poeta. Y en su
qué-hacer, en el que quizás (o no) predomina la escritura por sobre otras
praxis, plantea algo muy similar a lo que Dardo nos decía ya en su poema Declaración Jurada. Se escribe como se vive,
prologó una vez un amigo escritor y tanto Dardo como Camilo engalanan esta consigna:
“Porque todo antes de
ser poesía debe pasar por mi corazón, darlo vuelta con el grito para arriba,
colocarlo cara al alba, cara al cielo. Todo debe pasar por mi sangre, por mis
huesos, por mi respiración, por el corazón de mi sangre.
Pues yo soy un poeta no
un hacedor de versos bonitos. Yo soy un poeta que ama a los que no tienen amor
ni pan, a los que se van sin haber llegado, a los que a veces sonríen, a los
que a veces sueñan, a los que a veces les crece un fusil en las manos y salen a
morir por la vida.
En suma: yo he sido,
soy y seré un poeta revolucionario. Sobre mi tumba verán florecer un puño.”
Fragmento de Declaración
Jurada de Dardo Dorronzoro.
“La voz del poeta tiene que ser la
reunión de varias voces,
la explosión de todos los sonidos
la fragancia de muchas heridas
abiertas
la aguja que la venda descose
la magia que convenza
de callarse a los vagones”
Fragmento de
Ferrocarril Angustia de Camilo Blajaquis.
Nosotres
I.
Marina sabe
que el dolor
es cercano
al amor
limpio
II.
Marcos come
unas
tortas
fritas hechas por
mi
tranquilidad
III.
la rebeldía
consiste en
mirar a
los ojos
doble
IV.
nosotres somos
mar de dudas
con una
latencia
vital
V.
toco tu mano
y veo el
universo
hablando
vivo
VI.
Marina
duerme
piensa en
nociones
profundas
nadas
Mi amigo Lawrence
por Lucía Rodríguez
Me hubiera gustado ser él. En marzo cumplió 94 años. Las biografías
dicen que tuvo una infancia difícil, que estuvo en la segunda guerra mundial,
que es pintor, poeta, traductor, y dramaturgo. Es un tano criado en Francia y
Estados Unidos, que sabe de la tristeza y de la muerte pero tiene un canto en
el corazón. Él se animó a editar “Aullido” y lo leyeron en su librerìa-editorial
City Lights, en San Francisco. De los poetas beat es el de perfil más bajo, el único
vivo; pareciera que prefiere ser un laburante y seguir en el día a día en vez
de estar muerto en el podio.
Cuando siento que me estoy cayendo, le agarro la mano,
entonces me quedo contemplando su obra, (como él se queda con este instante de
vida salvaje), muda, asombrada,
enamorada.
CAMAFEO DE VIDA SALVAJE, TEMPRANO DE MAÑANA por
Lawrence Ferlinghetti
Junto al gran río Deschutes
en la orilla cubierta de césped
el sol golpeando
los altos acantilados
riscos de piedra esculpidos
alto y lejos
al otro lado del río
Al pie de una abrupta pendiente marrón
a una milla de distancia
seis ciervos de cola blanca
cuatro machos jóvenes con cuernos bifurcados
y dos pequeñas hembras
enmudecen en la eternidad
bebiendo el río
luego en tiempo real alzan las cabezas
y suben cada vez más arriba
un empinado tenue zig zag
a pleno sol
Los acerco con los binoculares
como en un camafeo redondo
Hay un agujero hueco en un árbol
por el que uno mira
Uno por uno ellos
beben silencio
uno por uno
trepan tan calmos
sobre el borde del cañón
y sin mirar atrás
desaparecen para siempre
Como cierta gente
en mi vida
Serie "En la calle de la luna"
I (caminata)
calle de tierra
el tren silba alejándose
olor a pasto
II (llegada)
el perro ladra
se astilla el atardecer
alguien se asoma
III (estando)
en el sofá
libre de las palabras
el gato duerme
IV (regreso)
en la intemperie
el frío escorpión guía
siete cabezas
Postales de otoño
Llega Marzo en puntitas de pie. El clima se siente más fresco, anticipando lo que será este otoño. Los árboles cantan cuando el viento juega entre sus ramas agitándolas. Se siente el ruido de algún auto a la lejanía y me acerco a la ventana. Te busco, te pienso. Te encuentro en mis pensamientos, en una postal de esta mañana. Vos me tirabas besitos montado en tu bici antes de irte a una reunión de trabajo mientras te despedía desde la puerta de casa. Un momento hermoso más entre miles.
________________________________________
El otoño llegó a Luján trayendo consigo la tibieza de una frazada, el olorcito amargo de un café que se prepara a la mañana. Trajo su follaje dorado, el viento que te sopla en la cara. Trajo montones de hojas para que alguien se dedique a juntarlas. Un desfile de abrigos y bufandas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








